Sistemas de producción del cultivo de fresa

La fresa se produce comercialmente bajo distintos esquemas que varían según el clima, la disponibilidad de recursos, el mercado objetivo y la tecnología disponible para el productor. Aunque existen muchas variantes locales, se pueden agrupar en tres grandes sistemas: cultivo en suelo a cielo abierto, cultivo bajo túneles o macrotúneles, y cultivo en sustrato dentro de invernadero. Cada uno tiene ventajas, costos y niveles de control ambiental distintos, y la elección entre ellos depende de qué tan dispuesto esté el productor a invertir capital a cambio de reducir riesgos.

El sistema más tradicional es la siembra directa en suelo, generalmente sobre camas cubiertas con acolchado plástico. Este acolchado cumple varias funciones: conserva la humedad, controla malezas, modera la temperatura del suelo y evita que la fruta entre en contacto directo con la tierra, lo que reduce enfermedades y mejora la calidad visual. En este esquema, el riego por goteo suele instalarse debajo del plástico, permitiendo aplicar agua y fertilizante de forma precisa. Es un sistema relativamente accesible en términos de inversión inicial, pero está totalmente expuesto al clima: heladas, lluvias intensas o temperaturas extremas pueden afectar directamente la producción. Por esta razón, antes de establecer un cultivo a cielo abierto es fundamental evaluar las condiciones clave para el cultivo de fresa, ya que factores como el tipo de suelo, la temperatura promedio y la disponibilidad de agua determinan si esta modalidad es viable en una región específica.

Un paso intermedio en tecnificación es el uso de túneles bajos o macrotúneles. Se trata de estructuras cubiertas con plástico o malla, sostenidas por arcos, que se instalan sobre las camas de cultivo. No son invernaderos completos, pero sí ofrecen protección parcial contra viento, lluvia, granizo y en cierta medida contra plagas voladoras. Esta cobertura permite adelantar o extender el ciclo productivo, ya que el ambiente dentro del túnel tiende a ser más cálido que el exterior, especialmente en época fría. Muchos productores que exportan fruta fresca prefieren este sistema porque mejora la calidad y reduce las pérdidas por condiciones climáticas adversas, sin llegar al nivel de inversión que exige un invernadero cerrado con control climático total.

El tercer gran sistema es el cultivo en sustrato, normalmente dentro de invernadero o macrotúnel de alta tecnificación. Aquí la planta no crece en el suelo natural, sino en contenedores, bolsas o canaletas elevadas rellenas de sustratos como fibra de coco, perlita o turba. El agua y los nutrientes se administran mediante fertirriego, un sistema que disuelve fertilizantes directamente en el agua de riego y los entrega en dosis controladas según la etapa fenológica de la planta. Este método permite un control mucho más preciso sobre la nutrición, reduce problemas de enfermedades que se transmiten por el suelo, y facilita el trabajo de cosecha al elevar las plantas a una altura más cómoda para el trabajador. La inversión inicial es considerablemente más alta que en los otros sistemas, pero también suele traducirse en mayor rendimiento por metro cuadrado y en fruta con estándares de calidad más consistentes, algo especialmente valorado en mercados de exportación.

La elección entre estos sistemas no depende únicamente del capital disponible. También influye el destino de la fruta: quien vende en mercado local con menor exigencia de calidad puede optar por suelo a cielo abierto, mientras que quien exporta a mercados exigentes probablemente necesite sustrato o al menos macrotúnel. El clima de la región también pesa mucho, ya que zonas con lluvias frecuentes o temperaturas extremas se benefician más de sistemas protegidos. Independientemente del sistema elegido, el éxito productivo depende en gran medida del manejo agronómico del cultivo de fresa, que incluye decisiones sobre densidad de plantación, manejo de plagas, poda de estolones y programación de riego y fertilización.

En la práctica, muchos productores combinan elementos de estos sistemas según su capacidad de inversión y las condiciones particulares de su terreno. Lo importante es entender que no existe un sistema universalmente superior, sino que cada uno responde a un balance distinto entre costo, riesgo climático y calidad esperada de la fruta.


El noticiero del agro

Lo que sucede en el agro, en 90 segundos o menos. En YouTube, Facebook, TikTok e Instagram.